Castilla y León - Provincia de Burgos


Ermita de la Purísima Concepción de San Vicentejo
(Condado de Treviño)

42º 45,015'N ; 2º 40,788'O   




La ermita de la Concepción, denominada popularmente San Vicentejo por su anterior advocación a San Vicente, fue declarada monumento Histórico Artístico en 1994.


A pesar de estar situada en el condado de Treviño, enclave cargado de historia, no se encuentran demasiado documentos que nos den a conocer la historia de una iglesia tan singular.

En el muro sur existe una inscripción que nos permite situar el momento de su edificación. A pesar de la erosión de su parte derecha, vemos que fue construida en el año 1162, pero hay quien piensa que su verdadera edificación fue hacia 1190, siendo fechas que no coinciden con el románico de la época y de su estilo depurado.
 


La inscripción dice así:

+ INE DNINRIIhVX EDIFICATVM EST hoc TEMPLVM
IN onore SCI Vincencio ERA milésimo MA C

Se cree que el proyecto contemplaba hacer un edificio mucho más importante pero que por algún motivo desconocido, terminó siendo una iglesia con menos pretensiones, llegando hasta nuestros días en perfecto estado de conservación. Este hecho lo demuestra la diferencia que hay entre la ejecución del ábside, muy trabajado y recargado con el resto de la iglesia.


Consta de una sola nave con ábside semicircular, que reposa sobre un doble zócalo, ejecutado con impecables sillares de tonalidad rosa gracias al óxido férreo, adornado por cinco semicolumnas poligonales rematadas por sendos capiteles a la altura de la cornisa.


La mayoría de capiteles están decorados con hojas de acanto, fina y elegantemente tallados con la técnica del taladro.


A media altura de las columnas y el nivel de las impostas existe una ornamentación hecha con capiteles que tienen decoración vegetal.


Si se observa con detalle el exterior del ábside, vemos que a medida que va cogiendo altura se va ensanchando. De ahí que las columnas adosadas también se van ensanchando gracias a estos "capiteles", dispuestos en dos niveles. Los dos elementos del lado derecho son lisos, mientras que los del lado izquierdo presentan un animal y figuras antropomorfas.


De las cinco partes de tambor absidal, las tres centrales están ornamentadas idénticamente. En lo alto existen arcos ciegos trilobulados que se apoyan en sencillas ménsulas adosadas a las semicolumnas.


Estas mismas tres partes contienen una ventana con cuatro arcos en gradación. El arco exterior es apuntado y se apoya en columnas que llegan hasta el zócalo, que tienen los capiteles esculpidos con motivos básicamente vegetales. El resto de los arcos de la ventana son de medio punto.


El arco intermedio de este grupo de tres, está decorado con una filigrana de motivos vegetales.


Entre los arcos trilobulados y las ventanas, hay unos arcos de descarga con diferentes decoraciones a base de elementos vegetales, animales y botones.


En uno de ellos vemos unas figuras humanas en posición horizontal.


Los tramos laterales del ábside son lisos y sólo presenta un arco ciego apuntado, que se apoya por el lado más oriental en una columna y por el lado occidental en una ménsula decorada.


La puerta de entrada, abierta en el sector más occidental del muro sur y protegida por un tejadillo, consta de siete arcos en gradación y apoyados en una imposta ajedrezada. Estos arcos se prolongan hacia el suelo mediante columnas en los arcos pares y directamente con las jambas en las impares.


Las columnas presentan capiteles, si bien la mayoría están muy erosionados. En algunos de ellos, los más interiores, todavia podemos ver parte de su decoración vegetal.


También algunas de las columnas presentan algún motivo decorativo de ejecución muy rústica que no tiene nada que ver con el casi barroquismo del ábside.


La única decoración del cuerpo del edificio es una ventana sencilla en forma de óculo abierta en el muro sur y alguna de los canecillos en que se apoya el tejado, que aún conserva su escultura.


En uno de los contrafuertes del muro sur encontramos un reloj de sol.


La fábrica del templo es a base de sillares, perfectamente tallados y dispuestos en hileras regulares. En algunos de ellos se pueden ver las marcas de cantero.